1. Empezar por el trabajo a resolver
El software se agrupa por el problema que resuelve y no por la popularidad de la marca.
2. Verificar los datos del producto
Las funciones y condiciones se contrastan con fuentes controladas por el editor siempre que es posible.
3. Comparar criterios propios de cada categoría
Un CRM no se evalúa como un VPN o una plataforma SEO. Cada categoría usa criterios ligados a la decisión de compra.
4. Probar un flujo real
Antes de pagar, usa datos reales y una tarea real. Cuenta pasos, límites, exportaciones y soluciones alternativas.
5. Mantener visibles las alternativas
Cada ficha enlaza alternativas cercanas para que la marca más conocida no se convierta por defecto en la elección.